la red de la Federación Estatal de Compañías y Empresas de Danza
EXPRÍMEME_LIFE IN PROCESS (NUEVA CREACIÓN OTOÑO 2022) Compañía Sharon Fridman

15 AÑOS DE CONTACTO

La Compañía Sharon Fridman cumple 15 años de trayectoria. 15 años de contacto en los que no sólo se ha ido ahondando en la creación artística, sino que se han consolidado las bases de un proyecto que responde a una manera de entender la danza en el mundo, desde prismas diversos y complementarios. Conceptos como el lenguaje, el espacio en el que se desarrolla el arte y el vínculo social son algunos de los pilares sobre los que se sustenta la compañía, sin olvidarnos de la gestión, pieza imprescindible para hacer viable un proyecto independiente en el contexto de la danza en España, teniendo siempre presente que, junto a la llama artística debe haber un equipo que soporte y haga posible el desarrollo del proyecto. Sharon Fridman, partiendo de la técnica del contact improvisation, ha forjado su propia técnica, Práctica INA, que responde a su visión del movimiento y del contacto. El espacio y el lugar que ocupa la danza dentro de los distintos espacios, es, sin duda, uno de los temas que la compañía ha tratado a lo largo de los años. No se trata sólo de bailar en los escenarios o de llevar las obras a la calle, replicando lo que ocurre en la caja escénica, sino de reflexionar en profundidad sobre la simbiosis y la convivencia posible entre los espacios (externos e internos) y la danza. Así, la compañía trabaja en propuestas creadas explícitamente para cierto tipo de espacios, integrándose en ecosistemas diversos, al mismo tiempo que profundiza en la creación de espacios íntimos, los que Fridman llama espacios emocionales. La compañía cree en la danza como herramienta de transformación social, transformación que comienza en la vivencia personal e intransferible de cada uno de nosotros. Bailar la vida para cambiar el mundo, para encontrar un por qué, un compromiso. De esta forma llegamos a los 15 años de contacto llevando al escenario lenguaje, espacios y conexión con el otro, levantando la cuarta pared e invitando al público a ser testigo activo del corazón que nos mueve.

SINOPSIS

Abrimos la puerta a la intimidad creadora de la compañía, y con tu presencia, querido espectador, observamos que el equilibrio entre el mapa y territorio es tan delicado que cualquier imprevisto puede arruinar la experiencia del presente o bien catapultarnos a su plena vivencia. Los procesos de creación en la danza desplegados en los ensayos siempre van dirigidos a la composición, es un camino irreversible e impredecible en el que la búsqueda de la belleza suele tensionar la vivencia del tiempo. Sharon.- ¿Cómo te sientes? ¿Cómo lo has vivido? Arthur.- Me siento un poco cansado, erosionado. Siento que a veces estoy intentando complacerte y ahí me olvido de quién soy, entonces pierdo consciencia sobre mi forma. ¿Y tú? Sharon.- Decepcionado, me falta el aire. A veces estás pero no te veo, y a veces te veo pero no estoy yo. Arthur.- ¿te sientes así a veces? Sharon.- Sí Arthur.- ¿Con más personas? Sharon.-Sí. Me ahoga no estar en mi sitio, y con algunas personas me resulta muy difícil. Arthur.- Como una naranja exprimida

NATURALEZA DEL PROYECTO

Con este último proyecto tan especial para nosotros, la compañía cumple 15 años dedicados a la creación coreográfica, un tiempo de llama constante, de búsqueda arrebatada y de pasión por la danza como vía de comunicación y conocimiento sobre los seres humanos y sus relaciones. ¡Celebramos con mucha alegría la supervivencia! Exprímeme (Life in Process) implica una evolución en la presencia del espectador en un espectáculo de danza al hacerle partícipe de la intimidad de la compañía, la relación entre los artistas y sus particulares procesos de creación coreográfica. Se desvela lo que sucede en los ensayos previos al estreno de una obra. El camino es arduo e intenso, plagado de desesperadas frustraciones y efímeros éxtasis. La escucha se afina, el tacto se despliega, la consciencia sobre el suceso se expande con firmeza, y a medida que va instaurándose una corriente fluida entre los artistas todo comienza a cobrar vida. En la danza, los ensayos forman parte de la vida cotidiana del artista, sólo en ellos es posible el encuentro con la fuerza creativa que se expresará por cauces coreográficos. La conexión con esa fuerza depende de múltiples variables, todas ellas fundamentalmente personales, dependientes del estado anímico de cada uno de los artistas que forman parte del ensayo. La tarea del coreógrafo se asemeja a la de un sintonizador que recibe variedad de frecuencias para su posterior conversión en un único flujo. Y son, entonces, en los antiflujos (todo aquello que dificulta el flujo del ensayo), dónde debe inyectarse atención y energía, hacer palanca, para lograr de esta manera seguir el curso evolutivo del proceso de creación. La frustración y la euforia son fieles compañeros del coreógrafo que atiende y esculpe el movimiento de los cuerpos en contra o a favor de las adversidades. El espectador será testigo y cómplice de los procesos personales de los artistas sumergidos en el caos creativo, ¿se toparán de golpe con la belleza? ¿se hundirán en la desesperación ante la impotencia y la esterilidad? Los ensayos abren la puerta a la fascinante incertidumbre. La sincronización de todos los artistas implicados y sus lenguajes es tarea esencial del director/coreógrafo que dispone de un repertorio de múltiples recursos para ese fin. El principal, la consciencia sobre su sentir acerca de lo que acontece. La intervención en las atmósferas anímicas de un ensayo es fundamental para lograr la afinación de las formas buscadas. Si alguien no está en sintonía se abre la puerta al caos, y es ahí cuando hay que escuchar el nuevo orden que ese caos plantea. Y en esa escucha no puede quedarse afuera la vivencia personal, las particularidades emocionales, mentales y energéticas de cada artista, o las circunstancias puntuales del sentir de ese día. Sharon, Arthur, Melania y un técnico se relacionan en un estudio de danza, bajo un techo, con la intención de componer, de crear belleza a través del movimiento. Cada uno de ellos procede de un país distinto, cada uno de ellos tienes sus propias necesidades y expectativas, cada uno de ellos tiene una función dentro de la compañía, cada uno de ellos ha vivido un tiempo distinto antes del ensayo, quizás algo trágico, o quizás algo maravilloso, ¿serán capaces de entenderse, de trabajar en la misma dirección estando bajo el mismo cielo? La sala de ensayos y el teatro son concebidos como espacios de consciencia en los que es posible expresar lo que acontece dentro de cada uno de manera fluida, identificando lo que bloquea e interrumpe el flujo. En el arte de la improvisación, la pauta sirve al mismo tiempo como linde y sendero. Juntos pondrán en práctica la metodología de creación ideada por Sharon en los últimos tiempos llamada I.N.A., derivada de una vasta investigación del lenguaje del contact, y dirigida a la improvisación y generación de materiales coreográficos que formarán parte de sus propias obras. La palabra aparece en escena por primera vez con especial protagonismo en la historia de la compañía. Una palabra que guía y abre territorio personal, que confirma el matrimonio entre la danza y la vida. Se baila según se vive, y se vive según se baila. Los diálogos entre los artistas evidencian los estados anímicos, los niveles de atención, las dudas y conflictos, que en última instancia determinarán los resultados de un ensayo. Esta palabra, junto al movimiento, va desplegando un proceso expansivo de consciencia sobre las relaciones personales, el lugar del artista en la obra, y la creación en la danza. Créditos y ficha técnica
Fecha creación: 03/11/2022 / En activo

DIRECCIÓN & CONCEPTO:
Sharon Fridman

COREOGRAFÍA & INTERPRETACIÓN:
Sharon Fridman
Arthur Bernard Bazin
Melania Olcina

MÚSICA:
Luis Miguel Cobo

DISEÑO DE LUCES:
Sharon Fridman
Ofer Smilansky

ESCENOGRAFÍA & VESTUARIO:
ReutShaibe

SONIDO:
Iñaki Ruiz Maeso

FOTOGRAFÍA & VIDEO:
Kinerama

PRODUCCIÓN & MANAGEMENT:
Lola Ortiz de Lanzagorta (New Dance Management)