la red de la Federación Estatal de Compañías y Empresas de Danza
Anuario 2022 by Ellas En femenino.
Manuela Nogales Foto: Lehonidas Boskovec
Aída Colmenero
Si la danza hoy es reflejo de la sociedad, el tema de la mujer es entonces un asunto primordial para la danza que hacemos. Destacamos varias obras…

La idea –terrible- del sacrificio de una doncella, una vieja fotografía de un equipo de fútbol femenino de los años 20, las ideas revolucionarias de Virginia Woolf, los poemas feministas del siglo XIX… estos asuntos han sido el detonante de coreografías españolas recientes que hablan de un asunto inacabado: el de la igualdad de género, el del reconocimiento de la mujer y su valor en sociedad. Si la danza de hoy es, principalmente, reflejo de la sociedad que vivimos, el tema de la mujer es entonces un asunto primordial para la danza que hacemos. Lo demuestra un buen puñado de creadoras que usan sus coreografías como altavoz de reivindicaciones.

No era un delirio descabellado la idea sobre la que Stravinsky basó su obra cumbre La consagración de la primavera, que describe el sacrificio de una doncella en una aldea primitiva. Lo sabe Aïda Colmenero Dïaz que para su nueva creación Kolochi Baw con bailarinas de Senegal, Mali, Costa de Marfil y Ruanda, se inspira en el sacrificio, teniendo como referente la construcción de la mezquita de Djenné, en Mali, que supuso el sacrificio de la joven más bella del pueblo. La obra tendrá su premier este otoño en el marco del Festival África Moment, evento de difusión de las nuevas danzas africanas en Barcelona que ella dirige y ha sido creada en el marco del Pina Bausch Fellowship, de la Fundación Bausch que, por vez primera tiene a una representante española.

Por su parte, en Sevilla, Manuela Nogales, pionera de la danza andaluza con una de las compañías más longevas de la región, sigue desarrollando su obra desde una óptica femenina que insiste no solamente en la temática sino en poner en valor la aportación de la mujer en las artes. Es así como seis bailarinas y 15 instrumentistas de la Orquesta de Cámara de Mujeres Almaclara, de Sevilla, se apropian del escenario en Noche transfigurada, una coreografía que, a partir del crisol de emociones presentes en el poema sinfónico homónimo de Schönberg, le sirve para hablar desde un lugar siempre poético, de contradicciones, desigualdades, complejidades y vulnerabilidades.

También en Sevilla, la creadora Natalia Jiménez ha mirado a Virginia Woolf y sus escritos como un espejo que le permite dibujar un autorretrato escénico, en su más reciente creación Woolf. A partir del libro Una habitación propia y otros relatos de la célebre escritora, y acompañada en escena por la pianista Jordina Millá, Jiménez establece desde su cuerpo y sensibilidad complicidad con el sonido, la palabra, el gesto y el movimiento.

 

Futbolistas en Vilanova

La fotografía Equipo de fútbol femenino en el viejo campo de Vilanova, de Manuel Riesco, ha sido el punto de arranque de Tabú, la nueva creación de Colectivo Glovo, compañía que desde 2016 dirigen entre Galicia y Portugal Esther Latorre y Hugo Pereira. Doce mujeres vestidas con los uniformes de equipos rivales disparó la imaginación de los coreógrafos, no tanto por tratarse de dos equipos de fútbol femenino como por la fecha de aquella foto: 1925. Imaginar qué fue de ellas, cómo llegaron a ser futbolistas en esa época, qué equipo ganó aquel encuentro o cómo enfrentaron un deporte todavía hoy marcadamente masculino fueron los detonantes de este trabajo coral para cinco bailarines.

Después de Gorputzu, que hablaba sobre la búsqueda de equilibrio para obtener tranquilidad, fijándose en la reacción del cuerpo en distintos cultos religiosos, la creadora Eva Guerrero reaparece ahora con El fin de las cosas (en versiones sala y calle) para hablar de otro de esos momentos decisivos del transcurso de la vida: el de la toma (o no) de decisiones. Reflexiona sobre el impacto de nuestras decisiones en una misma y en los otros, y la manera en que a veces ignoramos las consecuencias de nuestras equivocaciones. Como viene siendo usual en esta creadora, la obra cuenta con música en directo, recurre a la voz y la palabra para expresarse, y pone el acento en la mujer y sus circunstancias en sociedad.

Funcionando desde 1994, Hojarasca, la compañía de Alicia Soto, es una de las más representativas agrupaciones de Castilla y León. Desde siempre ha tenido carácter multidisciplinar y en sus investigaciones, centradas en asuntos sociales de relevancia, ha contado usualmente con participación internacional. En este sentido es ejemplar su nueva producción El jardín de las Hespérides, una mirada al jardín interior de cada mujer, sea cual sea su origen y cultura. Creada con artistas de España y Marruecos, la obra intenta desvelar la intimidad, los secretos de cada una para luchar, soñar, triunfar y muchas veces sobrevivir, en este mundo complejo.

A partir del relato mitológico de la diosa luna azteca, Coyolx, nueva creación de la coreógrafa brasilera Cristina Masson para su veterana Compañía EnClaveDANZA, de Madrid, indaga y cuestiona el sentido y utilidad del sacrificio, remontándose a un pasado mitológico que quiere hablar de la situación de la mujer entonces y a lo largo de la historia de la humanidad, abordando las huellas que ha dejado la violencia ejercida sobre ellas por ser ellas o la devastación que supone la desigualdad, ideas que quedan resumidas en el subtítulo de la obra:¿y si las diosas se hubiesen negado al sacrificio?

Debuta la Joven Compañía de Danza de Castilla y León con Miradas en blanco, una obra que recoge poemas feministas de los siglos XVII y XIX para hablar de realidades de la mujer en pleno siglo XXI. La agrupación está formada por jóvenes de los cursos superiores de los centros de formación de Castilla y la dirige Alberto Estébanez que es también director de la veterana agrupación Ballet Contemporáneo de Burgos, con la que recientemente ha estrenado MD Soy como un árbol, de Inés Boza, en la celebración del centenario de Miguel Delibes.

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