la red de la Federación Estatal de Compañías y Empresas de Danza
Anuario 2022 by Contemporáneo Tendencias. Contemporáneo.
La Veronal Foto: Marina Rodriguez
Cía Dana Raz Projects Foto: Al corte Film
Estilos personales, universos propios, estéticas únicas… la danza contemporánea que se hace en España lejos de unificada, aparece plural y diversificada. Revisamos su estilo hecho de mil estilos…

Es diversa y variada la danza contemporánea que se hace en España. Aborda con acierto temas impensables para la danza, cuida la estética y las formas, se muestra abierta, plural y para todo tipo de públicos. La producción en este terreno es abundante y abrumadora, y aunque todas las propuestas responden a un tipo de lenguaje similar que tiene el movimiento como vehículo expresivo, cada compañía ha sabido encontrar un vocabulario propio, una manera de decir que le distingue y por la que se le reconoce. Especialmente los artistas más veteranos y consolidados de nuestro país.

De hecho, algunos de ellos, de vez en cuando sienten necesidad de volver a su propio pasado, que en casos como el de la creadora balear Mariantònia Oliver, son ya parte de la historia y patrimonio de la danza de nuestro país. Pionera en el terreno de la experimentación y la búsqueda de posibilidades para la danza fuera de los caminos convencionales, esta artista ha querido ahora reinventar, que no reponer, La continua, un solo emblemático de su trayectoria estrenado hace ya 20 años. Pero más que volver sobre la misma obra, la reflexión ahora es sobre el paso del tiempo, de cómo afecta a una coreografía y a una creadora, ella misma, que ha sentido necesidad de que su solo ya no fuera un unipersonal, haciéndose acompañar en la reciente revisión/reposición por los bailarines y también creadores de Mallorca Catalina Carrasco y Jaume Manresa.

A la joven pero consolidada compañía Kor’sia, de Madrid, también le gusta revisar el pasado desde el presente. Pero en un sentido muy distinto al de Oliver, pues son un colectivo muy joven. Sus obras parten de investigaciones muy concretas en danzas y específicos momentos sociales de otros tiempos, que son reinventados desde la libertad y estética de nuestro presente. Dirigida por los coreógrafos y bailarines italianos Mattia Russo y Antonio de Rosa, junto a Giusseppe Dagostino y Agnés López-Río, ya incursionaron en Giselle y ahora, en su nueva creación Igra, se fijan en Nijinsky, su hermana Nijinska y las restricciones que en su época limitaron su creatividad.

La realidad es que el pasado es tema inagotable para el presente. Y son muchas las maneras de acercarse a él sin tener que copiarlo y repetirlo. Aunque siempre desde la danza contemporánea, la obra de Luz Arcas para su compañía La Phàrmaco ha demostrado interés por las expresiones populares y las tradiciones de Málaga, donde se crió. Toná, creación reciente, parecía ahondar aún más en estos asuntos, que ahora cobran protagonismo en Mariana, nueva creación en la que indaga e investiga el cuerpo jondo, acompañada por cantaoras que le ayudan a edificar rituales escénicos con ecos de otros tiempos y otras costumbres.

Otros creadores, en cambio, ven el pasado como una acumulación de experiencias que le han permitido avanzar en sus propias investigaciones, más allá de las temáticas de cada pieza. Tal es el caso de Yoshua Cienfuegos, que ha ido creando sus coreografías desde 1999, fecha inaugural de su Compañía CienfuegosDanza, en paralelo con un inagotable y riguroso trabajo de permanente investigación, que le ha permitido evolucionar como artista e ir explorando, siempre con cautela, otros territorios. Es así como progresivamente el flamenco ha pasado de curiosidad a campo de investigación y experimentación en su trabajo. aISLA2, de reciente creación, ya se autodefine pieza de danza contemporánea, española y música en directo. En ella, el creador aboga por la necesidad de la reformulación del estado de las cosas para pasar poder subir otro peldaño.

 

Universos propios

Hay también compañías y creadores que se han dedicado a agrandar y cultivar cuidadosamente sus propios universos, mundos propios en los que cada coreógrafo se reafirma y reconoce pero que van evolucionando y adaptándose en cada coreografía sin quebrantar las propias reglas que se han impuesto. No cabe duda de que Marcos Morau es dueño de un universo personal único que sabe mutar según las necesidades de sus propuestas. Su compañía La Veronal, de Barcelona, es una de las más internacionales de nuestro país y también una de las más queridas, destacadas y alabadas por el público y la crítica. Distintos en su planteamiento y motivaciones pero pertenecientes por derecho a su mundo, encontramos trabajos aún en gira como Pasionaria y Sonoma, al que se suma ahora Opening Night, su creación más reciente, en la que rinde homenaje al teatro, lugar en el que se materializa la danza. Tributo al escenario, se trata de un ejercicio de teatro dentro del teatro de belleza superlativa, de alguna forma distinto a creaciones anteriores pero tejido con los mismos mimbres que caracterizan su lenguaje, ya perfectamente reconocible.

Aunque la fisicalidad y perfeccionismo en la ejecución es base y sustento de CreAcción, es el todo lo que otorga la estética, lo que da entidad y enjundia a esta exigente coreografía abstracta, visualmente sugerente, que reafirma la línea visual de Metamorphosis Dance, la compañía que desde 2019 dirigen en Madrid Iratxe Ansa, Premio Nacional de Danza 2020, y el también bailarín y coreógrafo italiano Igor Bacovich. Gestada en el Museo Universidad de Navarra y con participación en el proceso creativo de un grupo selecto de ciudadanos, CreAcción, que ganó el Premio Max a Mejor Coreografía 2022, encuentra complemento y complicidad para el riguroso movimiento de sus bailarines en una instalación lumínica de neón, ideada por Bacovich, que funciona como un ente vivo y decisivo en la progresión de esta propuesta, estéticamente hermanada con las producciones anteriores de este incansable tándem.

Compañía joven y ambiciosa dirigida en Madrid por el asturiano Eduardo Vallejo Pinto, Ogmia también ha conseguido delinear y definir un estilo propio, una estética y un modo escénico personal con apenas dos espectáculos, No Time To Rage y Holy Trinity. Apartándose ahora del trabajo coral y subiendo él mismo a escena, junto al veterano bailarín Javier Monzón, Vallejo ha estrenado Mother Tongue, un dueto íntimo y oscuro en el que dos seres parecen luchar por consumir la energía del otro. Todo bajo las mismas coordenadas estéticas de sus trabajos anteriores, caracterizados por una valoración minimalista del espacio y la luz, y otorgando especial relevancia a la música original, siempre creación de Iván Solano.

Pero si hay un coreógrafo español que puede presumir de universo propio, ese es Daniel Abreu. Aunque las tres creaciones recientes del tinerfeño, con más de sesenta coreografías a cuestas desde su propia compañía fundada en Madrid en 2004, sugieren un nuevo giro en su estética, siguen siendo obras que inequívocamente se mueven en el universo personal que ha venido construyendo desde hace décadas. Caracterizadas por un movimiento expresivo lejos del virtuosismo y el efecto, y por una comunión entre el movimiento, las cuidadas iluminaciones, la selecta música y el espacio escénico, hay rasgos comunes y una atmósfera sugerente que hermanan con sus otros trabajos a La desnudez, el solo El hijo y su más reciente propuesta, El arco, un dueto de cuidada factura abierto a múltiples lecturas e interpretaciones, en el que vuelve bailar junto a Dácil González, esta vez acompañados ambos en directo por la violonchelista Elisa Tejedor.

No ha clavado todavía todos los linderos de su universo personal pero está muy próximo. Mario Bermúdez ha ido progresivamente desprendiéndose de las influencias lógicas del trabajo de Ohad Naharin, director de la Batsheva Dance Company de Israel, para quien trabajó algunos años, antes de instalarse en Vilches, su pueblo de Jaén, donde ahora reside su compañía Marcat Dance. Su nueva creación, El bosque, es buen ejemplo de esta ruta. Prácticamente con tres cuerpos dúctiles y enérgicos y la, a veces atronadora y a ratos sublime, música expresiva de José Pablo Polo, el bailarín y creador andaluz crea en toda su dimensión una selva, en este ejercicio minimalista de sensación maximalista que demuestra la capacidad evocadora de la danza. La  obra, que aún siendo coherente con los modos de otras producciones de su agrupación –Alanda, Anhelo– avanza claramente hacia nuevos y más personales y apasionantes territorios creativos.

La creación de algunos universos personales conllevan la invención de una metodología específica, unas herramientas que permitan configurar un lenguaje. Marcos Morau tiene kovac, Yoshua Cienfuegos una obsesión metodológica y Sharon Fridman tiene INA.

Se baila según se vive, se vive según se baila. Fridman, creador israelí, parte de esta ecuación que interconecta danza y vida en su nueva creación Exprímeme_Life in Process, con la que celebra los quince años de andadura de su compañía madrileña. La premisa le sirve para reflexionar desde lo más personal sobre el arte de bailar. Ya había explorado asuntos muy íntimos en su dueto Dosis de Paráiso, en el que lanzaba su reflexión poética sobre el universo finito de la pareja, y ahora, desde las herramientas de INA, su propia metodología, se sumerge y nos sumerge en los avatares y obstáculos que suponen en sí mismas la creación y la danza, acompañándose una vez más en escena por Melania Olcina y Arthur Bernard Bazin, bailarines habituales.

No ha inventado una técnica propia pero la creadora brasilera anclada en Madrid Poliana Lima ha venido construyendo un vocabulario personal cada vez más reconocible en obras que van cristalizando en una estética. Como si estuviesen sembradas, las bailarinas llenas de vida y energía de su última creación no se desplazan ni un milímetro por el escenario que habitan. Esta singularidad marca el desarrollo de Las cosas se mueven pero no dicen nada, obra que explora e indaga en los principios de permanencia e insistencia, una inquietud minimalista que a pesar de la limitación auto-impuesta de no desplazarse por el espacio, es capaz de hacer volar, agitarse y sacudirse hasta la extenuación a su potente equipo de bailarinas.

 

Estética canaria

A veces ocurre que la proximidad y la solidaridad crean sinergias y configuran rasgos estéticos que fluyen entre varios artistas. El sólido movimiento de la danza en Islas Canarias es joven y comparte una problemática común relacionada con la insularidad, la comunicación, la ausencia de una tradición de danza y la dificultad para visibilizarse. Es así como alrededor del Teatro Victoria, de Santa Cruz de Tenerife, se ha venido gestando un movimiento reivindicativo encabezado por su director Roberto Torres, a su vez líder de la Compañía Nómada, que ha propiciado este intercambio de energías entre los creadores de las islas.

Fundada en 2000, la Compañía Nómada se ha caracterizado por aunar en sus producciones talentos invitados, creadores y bailarines que dejan su impronta en la ruta de la agrupación. La mayoría de ellos canarios pero a veces también establece conexiones más allá de las islas. Ejemplar en este sentido es su nueva producción Magma, concierto para dos cuerpos, que supone una alianza entre España y Costa Rica, contando con coreografía del rumano anclado en el país centroamericano, Alex Catona, y la intérprete también costarricense Andrea Catania, que sube a escena junto a Torres, para bailar este inquietante dueto que combina danza, género, generación, música y palabra.

En este paisaje insular de danza va destacando también el trabajo de los jóvenes Paloma Hurtado y Daniel Morales, que tienen proyectos personales propios pero a su vez han colaborado con Torres y con otros artistas y compañías. Así que no resulta demasiado extraño que ahora aparezcan unidos en un dueto. Declaran que en su nueva creación conjunta INA han decidido ser polvo de estrellas. Y es que algo cósmico e interestelar hay en este dueto en el que la fuerza de la gravedad parece que ha dejado de ser una fuerza, y hace flotar quizá a la deriva los cuerpos de ambos.

De ella, que también forma parte del equipo Lamajara, de Barcelona, se conoce su unipersonal de calle Ephimera, que aborda la muy terrible tragedia de los que viven en la calle. De él, que viene de la danza urbana, varios trabajos siempre personales, destacando el reciente solo 17.10, en el que aborda el tema de la muerte, los rituales que construimos alrededor del inevitable asunto y las mitologías y leyendas sobre lo que hay y nos espera cuando crucemos la línea de la vida.

Otro tándem creativo de interés es el que ha formado, también en Tenerife, el bailarín y coreógrafo Javier Arozena y el arquitecto italiano Gino Senesi, quienes han sellado alianza estética en la compañía de Arozena, cruzando sus intereses en trabajos físicos que exploran y se interesan por los significados del espacio de la representación, en obras de gran belleza formal como Der Held, en la que se explora la carga y responsabilidad del héroe, o Pausa azul, obra de danza sobre la quietud, que se interesa por ese momento en que todo se detiene.

Lo que viene aún no existe. Sobre este enigma reflexionó la solicitada bailarina canaria Carmen Fumero que, una vez más acompañada de Miguel Zomas, ha creado su nueva pieza Las idas, que aspira ser una trilogía de obras conectadas pero independientes, que hablan del camino, del avanzar y el retroceder, de las dificultades del tránsito en la vida y de las decisiones que toman dos personajes en una situación de paso. Con una larga trayectoria como bailarina para relevantes creadores (Antonio Ruz, Sharon Fridman, Daniel Abreu, La intrusa), Fumero ha venido paralelamente avanzando como creadora desde su ya lejano y muy representado dueto eran casi las dos

 

Ciencia & Tecnología

Otras veces, los creadores aparecen hermanados por una creencia y una necesidad comunes. Desde diversas ópticas y con estéticas propias, va creciendo el número de compañías españolas que encuentran en la ciencia y la tecnología las herramientas con las que construir sus discursos. En este sentido, destaca por encima el trabajo de la compañía madrileña Instituto Stocos. Sus líderes, Muriel Romero y Pablo Palacio, creen firmemente que la inteligencia artificial, la biología, las matemáticas y la ciencia se pueden bailar. El ya largo catálogo de coreografías estrenadas coincide en casar felizmente danza y tecnología. No es menos su nueva producción Embodied Machine que, en principio, es un solo bailado por ella aunque en realidad demostrará cómo su yo danzante puede estar acompañado en escena por avatares de sí misma, que la arropan y acompañan convertidos en luz, sonido y experiencias sensoriales, que conforman un todo escénico deslumbrante.

El cuerpo es eléctrico y esta circunstancia puede crear belleza. Al menos así lo cree Carmen Larraz, directora artística de Dinamo Dance, la compañía con sede en Pamplona que fundó en 2013 y para la que ha creado ahora Elektrical Body, una pieza grupal que se inspira en la belleza de la fuerza electromagnética para generar la escritura coreográfica. La investigación les ha llevado a los postulados de Nikola Tesla, los diagramas de Feynman, la orientación que otorgan los campos magnéticos del planeta a las aves migratorias y, desde luego, los circuitos electromagnéticos de nuestro propio cuerpo. Todo para tratar de encontrar el origen de la belleza que nos rodea.

¿Qué son estos personajes? Nadie lo sabe pero parecen tres ecosistemas vivos y danzantes por los que fluctúan, todo al unísono, flores, manglares, peces, anfibios e insectos. La compañía de Elías Aguirre sube peldaños con Flowerheads en una investigación de vieja data que le ha llevado a explorar los mundos más ocultos de la naturaleza, traducidos a través de una danza enérgica y vibrante cuya atmósfera es aquí acentuada y subrayada por la música original de Ed is Dead. Ésta vez el bailarín y creador ha tenido inspiración en el célebre cuadro El jardín de las delicias, de El Bosco.

Lo peculiar que tiene el proyecto canario MoBBAA / Mujer en movimiento es que sus propuestas están orientadas a crear un estilo propio en el que las matemáticas se integran a la danza, la voz, la música y el vídeo. Combina así Judit Mendoza sus inquietudes, pues es a un tiempo, doctora en matemáticas, profesora universitaria y artista multidisciplinar, que crea sus obras rodeada de músicos, vídeo-creadores, bailarines y artistas plásticos. Su nueva creación VOID Abrazar el vacío, con música en directo, es ejemplar de su estilo matemático de danza.

 

 

Otras voces, otras estéticas

Muy activo se presenta esta temporada el veterano bailarín y coreógrafo Chevi Muraday, director de su Compañía Losdedae, que ha hecho alianzas relevantes para sus dos últimas producciones. Por un lado y aunque parezca un idilio imposible, se ha unido a la conocida y viral performer Miss Beige, para el delirante dueto Pas de Deux, y por otro, ahora en tono más sombrío, ha atendido el llamado de la conocida actriz colombiana Juana Acosta, con quien sube al escenario en El perdón, que se basa en un relato trágico vivido por la intérprete sudamericana en tiempos pretéritos, que dejó la danza cuando su padre fue víctima de la violencia en Colombia.

Avalada por su trabajo en los inicios de la misma Compañía Losdedae, en 2007, Manuela Barrero ha formalizado sus inquietudes en su propia agrupación manuela barrero dlcAos, en la que convergen distintas disciplinas. Tras creaciones como I’ll be your Mirror o Zèbre, aborda ahora, en su creación no exit, la creatividad como impulso vital que puede salvar este mundo imaginando otros y la danza como antídoto a la brutalidad y la violencia.

Tras una trayectoria larga desarrollada en Madrid, la compañía Babirusa Danza, que dirigen Beatriz Palenzuela y Rafael de la Lastra, ha iniciado nueva etapa y andadura radicándose en Cantabria, donde siguen la línea de producción de su agrupación y crean lazos con el fin de solidificar un movimiento de danza en la región. Sus principales fuentes de inspiración están en la exploración de lo humano y lo animal, lo existencial y lo transcendente. Así lo ratifican creaciones suyas, coreografiadas por Palenzuela, como No title yet… si fuésemos tragados por un animal, Recuerda que no pueden cancelar la primavera. El jardín o su creación más reciente Muchos caballos cabalgando juntos pueden hacer temblar la tierra.

Aunque trabajando en Málaga desde 2001, los orígenes de REA (Reminiscencias, Experimento Artístico) DANZA se remontan a 1991 cuando se formaron en Mar de Plata, trasladándose luego a Buenos Aires en 1996, antes de recalar en la ciudad andaluza, en 2001. De allí que la idiosincrasia argentina esté en su adn, como demuestra su última propuesta Tango infame, un homenaje a Buenos Aires  y a Piazzolla, ideada por Júpa y Diego Arias, quienes han desarrollado su coreografía bajo una llamativa estructura metálica.

La intención es que el espectador no busque historias ni conexiones en Una serie de virtuosismi, el dueto en el que su creadora, la italiana Annika Pannitto, acompañada en escena por Elisa D’Amico, intenta ahondar en la naturaleza y esfuerzos perfeccionistas de dos cuerpos que bailan sin más propósito que bailar. El hecho efímero de la danza y su autonomía sin dependencia ni apoyo de otras disciplinas es el objeto de investigación de este dueto de puro virtuosismo.

En cambio, se caracteriza el trabajo de la creadora andaluza Lucía Vázquez por la libertad desde donde asume sus creaciones, piezas en las que los componentes usualmente renuncian al protagonismo y la pureza, fundiéndose unos a otros para generar una experiencia. Después de su personalísimo dueto de reivindicación del amor About Bunny, su nueva creación Further Thoughts apunta hacia la obra de arte total aunando danza, acción, fisicalidad, música, palabras o plástica, y contando con la complicidad de Julia Llerena y, una vez más, el compositor Miguel Marín.

Con una larga trayectoria tanto en la interpretación como la dirección, llegando a ser asistente de personalidades de la vanguardia como Amalia Fernández o Loscorderos sc, Javier Guerrero se ha inclinado por la creación e investigación artística, que queda evidenciado en creaciones suyas como AM27 o B(aso).

Fundada en 2002 por el veterano creador, docente y bailarín José Reches, Compañía La Piel, con sede entre Cáceres y Madrid, cuenta con la aportación en la codirección de Luis Agorreta desde 2020, siempre con la idea de generar proyectos que aúnen danza, improvisación, teatro físico y voz. Metamorfosis, de creación reciente, es un trío que se basa en la adaptación como paso necesario de la transformación a través la repetición, con especial relevancia en la iluminación como factor de cambio.

Desde el neoclásico elegante que cultiva con su compañía madrileña caraBdanza, su director, el coreógrafo Gonzalo Díaz, se hace preguntas sobre el amor, en su nueva pieza Four Seasons. No sobre el amor idílico de princesa de ballet sino sobre el amor en toda su dimensión. Cuatro episodios, como las cuatro estaciones, conforman la pieza y abordan cuatro formas de amor: el erótico, el familiar, el fraternal y el espiritual.

En otra línea muy distinta, más que una compañía, Dantzaz es más bien un centro coreográfico de País Vasco con actividades múltiples que van desde acción, mediación, trabajo comunitario y de acompañamiento artístico, que también tiene producciones propias. Integrado en diversas redes internacionales, lidera proyectos en la Eurorregión Euskadi-Navarra-Nueva Aquitania. Con más de dos décadas de funcionamiento, ha estrenado ya más de 30 producciones, siendo Atalak y Basoa, coreografías recientes.

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