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Anuario 2017 by Público Familiar La audiencia de mañana
Cía Date Danza Juan Antonio Cardenas
Se desarrolla en España una interesante y muy imaginativa corriente de danza dedicada a bebés, niños y audiencias familiares

Con el estreno de Catalina y el cubo mágico (1995),el creador argentino Enrique Cabrera ponía en Madrid la primera piedra de un movimiento expansivo que hoy aparece consolidado y necesario. La coreografía para público familiar abandonó así su adhesión a clichés y tópicos del espectáculo infantil para niños del tipo “hola amiguitos” para hacerse adulta con propuestas menos narrativas y obvias, apostando por la inteligencia y sensibilidad de los más pequeños. La evolución de Cabrera, con su compañía Aracaladanza, se constata y resume en su fascinante trilogía dedicada a la obra de grandes pintores (Pequeños Paraísos / El Bosco; Nubes / René Margritte y Constelaciones / Miró) que ha encontrado continuidad ahora en Vuelos, que toma inspiración en Leonardo Da Vinci.

Veterana aparece también Da.Te Danza, compañía de Granada dirigida desde 1999 por el creador mexicano Omar Meza, que atesora un vasto catálogo con obras como ¿Cuál es mi nombre? pensada para bebés, o más recientemente Akari, para público familiar, en la que aborda el tema de la luz.

Justamente a bebés se dirige el trabajo de La Petita Malumaluga, colectivo catalán que, bajo la dirección del compositor Albert Vilá y la coreógrafa Eva Vilamitjana, han estrenado delirantes espectáculos participativos como su curiosa Bitels para bebés o su nueva creación My baby is a queen.

En una línea similar se inscribe la vertiente de de danza para niños de la compañía asturiana Zig Zag Danza, que ha encontrado éxito en propuestas como Jardín secreto, formaS y, muy especialmente su creación para bebés Aupapá.

Desde luego, la apelación a los cuentos conocidos de la literatura llevados al lenguaje coreográfico sigue siendo un camino. Paspie Danza, compañía con sede en Cáceres que dirigen Victoria López Talaván y Juan Luis Leonisio, mantiene en activo varias obras en esta línea: Pinocho, La ratita presumida y El carnaval de los animales, de la pionera costarricense Graciela Henríquez.

Cabría citar también agrupaciones como los navarros de Fueradeleje, con su reciente ¿Quién teme al lobo feroz?, o los andaluces de la compañía de Fernando Hurtado con su recreación del universo de Chaplin, en Charlie, y la nueva De flor en flor.

Larumbe Danza, el histórico colectivo madrileño que conduce Juan de Torres y Daniela Merlo, aparece cada vez más inclinado hacia la creación para público familiar. De hecho, el proyecto más ambicioso que han emprendido es una trilogía de carácter ecológico que abordará los elementos agua, tierra y aire. Tras el éxito de Ballenas, historias de gigantes, la primera de ellas, dedicada al agua y que experimenta con proyecciones en tecnología 3D, abordan ahora Chasing Forests, Ensueños del bosque, que les ha montado Camille Hanson, coreógrafa que ha desarrollado su trayectoria muy vinculada a la danza como soporte de un discurso que busca estimular la conciencia ecológica.

En Andalucía, Anabel Veloso ha venido experimentando con potentes producciones de flamenco para público familiar, destacando su exitosa Flamencolandia y, ahora, su nueva coreografía El árbol con alas.

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