la red de la Federación Estatal de Compañías y Empresas de Danza
Anuario 2019 by Nuevo Flamenco Tradición renovada
Compañía Marco Flores Foto: Martín Yu
Compañía Manuel Liñán Foto: marcosGpunto
María del Mar Suárez La Chachi Foto cortesía de La Chachi
Se consolida en los terrenos de la danza de vanguardia una manera innovadora de hacer un flamenco ya no tan nuevo.

       

El éxito descomunal de ¡Viva!, la creación más reciente (y ambiciosa hasta la fecha) de Manuel Liñán, bailaor feroz y coreógrafo inteligente, quizá sea ejemplar para hablar del impacto y alcances del Nuevo Flamenco. Hace apenas dos décadas el público seguidor del flamenco tradicional hubiese cuestionado y malinterpretado seriamente una creación como ésta, que ha conseguido ovaciones de pie cada noche desde su reciente estreno. Pero es que hay que saber que Liñán pertenece a una generación de artistas flamencos relevantes que se desprendieron de los marcos preconcebidos y fueron ganando terreno en los escenarios de la danza contemporánea, donde sobre la base del riesgo y el gesto personal de cada una de sus obras, conquistaron a un público también nuevo y diferente, que probablemente no iría a un tablao a disfrutar de un bailaor pero que no duda en pagar por verles, teniendo la garantía de la innovación unida siempre a un flamenco que sorprendentemente sigue fiel a sus orígenes.

Y es que sorprendente, sin duda, es ¡Viva! Su antecedente inmediato hay que buscarlo en el solo Baile de autor, en el que Liñán comenzó a experimentar con los modos femeninos del flamenco, una disciplina que tiene muy marcados y delimitados los roles para cada género. Adentrarse como bailaor en el mundo femenino del flamenco le obligó a alterar también el vestuario y desde su masculinidad, se atrevió el creador a llevar mantones inquietos y batientes batas de cola. ¡Viva! es la inmersión a fondo en este trasvase, y ahora son siete los bailaores que se apropian del baile de mujer, de sus trajes y modos, sin caer en la imitación o el travestismo. De hecho, no es una pieza de humor ni burlesque aunque pueda parecerlo.

Como miembros honoríficos de esta generación de relevo del Nuevo Flamenco se presentan también Marco Flores y Olga Pericet. Ambos van avanzando cada vez más hacia un baile personal y comprometido, en el que el flamenco es solamente el billete para emprender un viaje que lleva a los espectadores directo al corazón de sus universos particulares. Tras una trayectoria larga, en la que destacan trabajos como Paso a dos, justamente con Pericet, o su muy emocionante Extrema, Marco Flores hace alianza con artistas muy distintos (el coreógrafo Yoshua Cienfuegos, la bailaora Sara Cano y otra vez Pericet) para Fase alterna, una propuesta más abstracta e introspectiva, que parece abrir un nuevo sendero en su ruta creativa.

Por su parte Olga Pericet, que viene de una familia que ha dedicado la vida al flamenco, ha desarrollado en solitario una meteórica carrera en la que destaca siempre su arrolladora presencia bailando asuntos que le competen y emocionan. Después de sus unipersonales Pisadas, fin y principio de mujer y La espina que quiso ser flor o la flor que soñó con ser bailarina,  que ponían el tema de la mujer en primer plano, ha volcado los ojos hacia otra mujer, la legendaria bailaora Carmen Amaya, a la que rinde homenaje en su nueva propuesta Un cuerpo infinito, en la que ha  vuelto a colaborar con la directora escénica Carlota Ferrer.

AndanZas, la compañía de danza adscrita al TNT de Sevilla, también ha creído propicio en estos tiempos del #metoo exaltar desde el flamenco una gesta de la Grecia mitológica que nos recuerda la fuerza y poder de la mujer. Amazonas, el tercer espectáculo de este colectivo andaluz, tras Aleluya Erótica y Última parada, supone una declaración de principios por parte de su directora Juana Casado, que ha decidido fusionar teatro, danza y música e invitar a diez mujeres entre bailaoras, cantaoras y actrices para poner en pie esta propuesta de mujeres guerreras y apasionadas que viven en un mundo sin hombres.

 

Pensamiento flamenco

Que una chilena y una francesa formen un tándem de nuevo flamenco parece otra prueba irrefutable de los alcances y proyección de este arte popular español que se ha abierto al mundo de las vanguardias. Paulina Fornes, de Chile, y Lorine de Azevedo, francesa, han unido sus talentos en la joven Compañía Engranaje, cruzando sus sensibilidades en Pacífico, una obra que habla de cómo el fondo de ese mar, que esconde tantos secretos, hizo justicia arrojando a la superficie el cuerpo sin vida de Marta Ugarte, que dejó al descubierto los mecanismos de tortura y asesinato de la era Pinochet. Del todo innovador resulta que estas dos artistas escojan el flamenco como vehículo para expresar su pesar por un tiempo tan oscuro de América Latina.

Para Fernando LR Parra el flamenco es también camino para expresar pensamiento. Fue así con creaciones anteriores como Bailar en hombre, en la que abordaba y abogaba por la libertad sexual, y lo es todavía más en Pensaor, trabajo reciente en el que el baile flamenco se convierte en herramienta de pensamiento crítico, desde donde nacen posturas frente a temas de actualidad como los roles de género, la violencia machista, la memoria histórica o la identidad colectiva.

De la condición humana han hablado casi siempre Marco Vargas & Chloé Brûlé, de Sevilla, que se han asentado como un dueto ecléctico y de energía desbordada en creaciones centradas en su particular entendimiento y sensibilidad escénica. Se aventuran ahora a dirigir una pieza de mayor envergadura, con cinco intérpretes que alternan y protagonizan las siete secciones de Los cuerpos celestes, una obra que estrenarán en otoño de 2019 y en la que hablan de nuestro papel individual en el universo, frente al cual parecemos insignificantes pero al tiempo aparecemos como pieza fundamental e insustituible del todo.

 

Riesgo

Lo que hace nuevo al Nuevo Flamenco quizá sea su capacidad de riesgo. Romper los convencionalismos del viejo y lanzarse a explorar territorios –formales o conceptuales- de apariencia imposible son requisitos fundamentales. Y es el riesgo, justamente, es el que parece ser la cualidad más definitiva del sorprendente trabajo escénico de María del Mar Suárez La Chachi, que no ha temido nunca las fusiones más inesperadas que han terminado por perfilar su lenguaje coreográfico. La espera, su nueva creación, nace de una investigación a fondo entre la música flamenca, la música electrónica y cómo esta fusión musical afecta el cuerpo de la bailaora. En sus propias palabras, “palos flamencos condenados a deformarse en el universo rave tejen el pulso rítmico de la pieza”.

Como una “performance de flamenco” define Obdulia Bustos la personalísima y arriesgada apuesta de su creación Abismo, en la que conviven armónicamente flamenco, danza española, contemporáneo y nueva danza. Avalada por una larga trayectoria de más de 20 años y experiencias en danza con grandes maestros vividas en su Málaga natal, en Madrid y en Tenerife, donde de ha asentado y desarrollado su propio proyecto Flamencuría Obdulia, Bustos ha hecho de la fusión un estilo propio y se permite reflexionar a través de su danza sobre ese abismo que todos llevamos dentro.

Para Pepa Sanz y José Merino, directores desde 2006 de su compañía Girasol Flamenco, el flamenco contemporáneo es la base desde la que abordan distintos temas de una manera amena y directa, contando generalmente con cómplices de altura. En Grietas en el agua, creación sobre el mundo de la pareja que cuenta con el protagonismo de la música de Federico Mompou, han contado con la participación del creador Florencio Campo y el bailarín Jesús Pastor, mientras que para su nueva creación, el solo de danza con objetos La coleccionista, firmado por Pepa Sanz, ha convocado el talento de la bailarina navarra Ángela Jaurrieta.

Conocido principalmente por bailar y crear en tándem con Carlos Rodríguez, con quien fundó en 1995 la compañía Rojas & Rodríguez, Ángel Rojas presenta con su proyecto en solitario Ángel Rojas Dance Project, la coreografía Ya no seremos, una creación en la que asigna emociones a los colores azul, negro y plata, que se despliegan como paisajes emocionales en su conocido universo de flamenco personal.

 

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