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Anuario 2016 by Nuevo Flamenco Tradición renovada
Cía Marco Vargas & Chlóe Brûle Foto: Luis Castilla
Cía Daniel Doña
cía Spin Off
Gracias a un puñado de artistas muy arriesgados, el flamenco ha conquistado plazas de la vanguardia internacional con sus aires innovadores

Significativa es la evolución del flamenco, arte coreográfico de inequívoca naturaleza española, que durante el último tramo del siglo XX viró con fuerza el timón hacia nuevos derroteros e inexplorados caminos expresivos, lo que le ha dado acceso a los circuitos internacionales de la vanguardia, teniendo hoy presencia en festivales y teatros de la modernidad. A una primera generación de arriesgados pioneros encabezada por figuras como Israel Galván, Andrés Marín o María Pagés, han seguido nuevos talentos marcados cada uno por sus propias búsquedas, usualmente sustentadas en el rigor del flamenco tradicional. Tal es el caso del joven andaluz Manuel Liñán, que sustenta las propuestas de su compañía en un equilibrio entre innovación y tradición, en creaciones atrevidas que trastocan las reglas del género como el solo Sinergia o su reciente Reversible, que es un viaje personal y emocional hecho desde el revés de las cosas. De su misma generación destacan creadores que hoy son verdaderas personalidades del Nuevo Flamenco, jóvenes que partieron del mismo puerto y no pocas veces han cruzado sus talentos en propuestas conjuntas.

Venida de una importante familia de investigadores y maestros, Olga Pericet, bailaora de fuerza arrolladora, inició su andadura creativa en 2004 con Bolero, carta de amor y desamor, una investigación propia que ha proseguido en propuestas recientes como Rosa Metal ceniza, De una pieza, Pisadas, fin y principio de mujer y la más reciente FLAMENCO (Untitled), estrenada en Nueva York. Intereses semejantes dentro de un flamenco de vanguardia, mueven al gaditano Marco Flores, que ostenta una importante carrera como bailaor autodidacta, que profundizó conocimientos con maestros como Javier Latorre o Antonio Canales antes de explotar su talento como coreógrafo, siendo trabajos recientes Paso a Dos o Entrar al juego estrenada este año. También es referente la versatilidad de Daniel Doña, artista de larga trayectoria que se mueve con seguridad y soltura en los terrenos del flamenco, la danza contemporánea y la española, con interés por espacios convencionales o no, como queda evidenciado en propuestas muy emocionadas como A pie, Black Box, No Pausa o Nada personal.

Se caracteriza también por el riesgo Juan Carlos Lérida, creador andaluz anclado en Barcelona, donde produce sus creaciones y lidera el proyecto Flamenco Empírico del Mercat de les Flors, casa catalana de la danza de vanguardia. Investigador incansable, su más reciente y ambicioso proyecto es una trilogía que se dedica a profundizar de manera exhaustiva en los tres elementos expresivos del flamenco, conformada por Al toque, Al cante y Al baile, recientemente estrenada. Adicionalmente, su solo Bailografía supone un resumen de su ya dilatada carrera.

Indaga también en una danza contemporánea barnizada, esta vez por la danza española, la propuesta de Daniel Hernández, que ha volcado estas inquietudes en su propuesta Persona para su proyecto Spin Off Danza, en una pieza que se balancea entre la tradición y la modernidad, el vídeoarte y la filosofía, describiendo un camino de danza que le lleva por tres estados mentales y supone todo un ejemplo de flamenco de vanguardia. Riesgo tampoco falta en la propuesta, poética y teatral, de Marco Vargas & Chloé Brûlé, tándem sevillano que destaca por su fidelidad y rigor en la ejecución de los palos del flamenco pero desde una óptica cercana a la danza contemporánea. La elegancia es indisociable de sus propuestas, que arrancaron en 2005 y ya son numerosas, destacando muy especialmente la exploración poética de Libertino, la más reciente, que supone una colaboración con Juan José Amador en el cante y Fernando Mansilla, que aporta los textos a esta explosiva combinación del poder de la palabra y la fuerza del flamenco.

Híbrida es también la propuesta de Sara Cano, que busca mezclar lo visceral del flamenco y lo conceptual del contemporáneo en su propuesta A palo seco, su primer espectáculo en solitario en el que hilvana tres solos, uno de ellos interesado por la cultura nipona, con dirección escénica de Teresa Nieto, habitual colaboradora. Más larga es la trayectoria de Leonor Leal, que fundó su compañía en 2008 con la pieza Leloleolé, a la que siguieron eLe eLe, Mosaicos, Naranja amarga, El verbo en tu boca, Jaleo y Frágil, la más reciente, que interconecta la música electrónica de Michio y su baile, en una reflexión sobre el mirar y ser mirado.

El flamenco, con sus reglas y modos perfectamente establecidos durante siglos, ha demostrado en tiempos recientes una flexibilidad desconocida que permite el acceso a búsquedas muy personales y personalizadas como la de la compañía Fernando LR Parra, en la que este joven, galardonado bailaor e inspirado escritor, emprende propuestas muy peculiares como su Cascanueces flamenco o la conexión entre homosexualidad y flamenco en Bailar en hombre. Suyos son también títulos como DeCid o Intimo Interior Meo. Por su parte, es también muy personal, aunque con un gran sentido de la puesta en escena, la propuesta del murciano Emilio Serrano que, con su compañía fundada en 2009, acumula ya un buen número de producciones entre las que destacan: Con sentío, Una noche contigo, In Time, La gran noche de la zarzuela o Fiesta flamenca. Con once espectáculos en su trayectoria, la andaluza Juana Casado ha venido también indagando en un flamenco personal desde su compañía AndanZas, sello de danza adscrito al centro de producción teatral TNT de Sevilla, que ha montado espectáculos de impacto como Última Parada, que contó con la colaboración de la reputada bailaora Merche Esmeralda o la más reciente Aleluya Erótica, en la que Casado vuelve al célebre texto de García Lorca desde su danza personal.

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