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Kaspar Hauser. El huérfano de Europa La Phármaco

Kaspar Hauser o cómo se baila el primer encuentro con el mundo después de 17 años de sombra y de silencio: mirarlo todo con los ojos de quien no esperaba ni necesitaba el mundo. Bailar la naturaleza poética y salvaje de lo humano. La experiencia de la identidad como un abismo oscuro que se precipita sin esperanza hacia la muerte. La crisis del tiempo; el animismo o la convivencia igualitaria con todo lo que existe; el panteísmo como religión original; la certeza de que todo cuanto sucede es real, incluso los sueños.

Kaspar Hauser apareció en una plaza de Nuremberg en mayo de 1828. No sabía hablar ni podía apenas mantenerse en pie. Una carta explicaba que había permanecido encerrado los 17 años de su vida, y que lo dejaban a partir de ahora a cargo de la ciudad.

Conocido en su tiempo como “el huérfano de Europa”, deslumbró por su sofisticada y al mismo tiempo ingenua inteligencia. Hipersensible a los aromas, colores, sabores y sonidos, al magnetismo de los metales, animales y hombres, se pasó sufriendo la invasión de las cosas y fenómenos durante los escasos cinco años de estancia en el corazón de Europa, de la que nunca pudo sentirse parte.

La visión de la noche estrellada le provocó su primera e insuperable crisis de identidad, además de numerosas e incontestables preguntas sobre su pasado, presente y futuro, como la obsesión por encontrar a su madre. Hasta este momento, añoraba su tranquilo encierro y al “hombre con el que siempre había estado” y le parecía mucho más terrible aquella nueva vida trastornada por el impacto continuo y feroz de la realidad. La visión de la noche estrellada le causó una euforia que se transformó, un instante después, en llanto y reproche hacia quienes le habían negado la belleza del mundo durante tanto tiempo y, a los pocos días, en una silenciosa melancolía que le acompañaría hasta su muerte.

Kaspar Hauser sufrió el capricho, la violencia y el abandono del mundo civilizado. Su historia, tal y como la describiría su tutor, Anselm Von Feuerbach, es la de “un delito contra el alma del hombre”. Pero, quizás, lo que nos trastorna tan profundamente del personaje es que encarna la esencia de la tragedia de todos los tiempos: la de la incapacidad del ser humano para comprender su  propia experiencia.

Kaspar Hauser. El huérfano de Europa es un solo de danza contemporánea acompañado de música original e interpretada en directo al piano y la percusión. La obra se divide en cinco cuadros, cuyos títulos recrean episodios reales de la biografía de Kaspar Hauser, y su particular manera de nombrarlas:

Cuadro 1: Un extraño joven

De la aparición de Kaspar Hauser en la plaza de Nüremberg.

Cuadro 2: El color blanco me ha mordido

De la primera experiencia con la nieve.

Cuadro 3: Jinete como mi padre quiero

Del peculiar talento de Kaspar Hauser para la equitación.

Cuadro 4: El otro del espejo

De la extrañeza de Kaspar ante el propio Kaspar.

Cuadro 5: Se hará de noche

De la primera visión de la noche estrellada.

Créditos y ficha técnica
Fecha creación: 09/03/2016 / En activo

Luz Arcas, coreografía e interpretación
Carlos González, composición e interpretación musical
Jorge Colomer, Iluminación
Ana Montes, escenografía
Heridadedgato, diseño de vestuario
Javier Suárez, fotografía y vídeo
Brigada Estudio, diseño gráfico
Sofía S Manrique y Julia Sueiro, producción
Luz Arcas y Abraham Gragera, dirección y dramaturgia