la red de la Federación Estatal de Compañías y Empresas de Danza
Anuario 2020 by Flamenco Tradición
Todas las vertientes del flamenco permanecen activas. Tradicional, Nuevo Flamenco, Danza Española, Neofolk… el panorama es amplio. Te lo presentamos.

       

Autóctonos

 

 

Para muchos espectadores fuera de España (y para algunos de dentro) el Flamenco es uno y único. Y nada más lejos a la luz híbrida de las artes escénicas del momento, que parecen decretar que estilos hay tantos como artistas que lo bailan. Flamenco tradicional y Nuevo Flamenco, Danza Española y Danza Contemporánea, Folk y Neofolk. Entre estos lenguajes fluctúa la realidad escénica flamenca de hoy.

Cada vez con más fuerza, el Flamenco reclama su pertenencia a la danza de vanguardia internacional pero su legitimación depende de la fidelidad y el conocimiento, de su respeto a las raíces y los orígenes del baile español más popular. Viva, la nueva y ovacionada creación de Manuel Liñán, es tremendamente trasgresora en tanto que su elenco íntegramente masculino aborda los roles femeninos del flamenco. Liñán y sus chicos, exorcizando la mujer que llevan dentro, se apropian de batas de cola, mantones, taconeo y fiereza femenina, desde los rigores y exigencias de la bailaora. No lo hacen desde la parodia y el vodevil travesti sino como gesto de igualdad, como demostración de que estas diferenciaciones de género en el flamenco simplemente son una convención. En su novísima creación La otra escena, vuelve Liñán a romper esquemas y demostrar su agresiva personalidad escénica.

Arrolladora es también la andaluza María del Mar Suárez La Chachi, que ha sorprendido con su unipersonal La espera, un mix de flamenco y música electrónica con aires de irreverencia religiosa, en el que una monja se debate entre arte y fe. Por su parte, Marco Vargas & Chloé Brûlé, en tándem desde 2005, han estrenado Los cuerpos celestes, en la que por primera vez abandonan el formato dueto y buscan complicidades, junto al músico Miguel Marín, con otros cuerpos danzantes. Reconvierten el escenario en un observatorio astronómico por cuyo telescopio miran la Vía Láctea o Alfa Centauri pero también, como si fuera al tiempo un microscopio, se miran a sí mismos, su danza y su universo interior.

Y para los que crean el flamenco es puramente visceralidad, allí están las propuestas de Fernando López, bailaor filósofo, y la malagueña afincada en Tenerife Obdulia Bustos, investigando a profundidad el cuerpo y el movimiento a partir de la raíz flamenca. En su unipersonal Pensador, reflexiona López sobre lo que somos y lo que hemos sido, emergiendo asuntos pendientes como la memoria histórica, los roles de género o la violencia machista. Ella, por su parte, está en plenos preparativos de New Woman, la nueva producción para su compañía Obdulia Bustos Flamencurías, que se perfila como un estudio del acto creativo, en el que se pregunta si Marcel Duchamp no tendría razón cuando sentenciaba que había que pensar antes y después de la creación pero nunca durante.

 

Aires folclóricos

Desde la creencia firme de que el folclor no es estático ni incapaz de evolucionar, artistas del país se han detenido muy seriamente a indagar en la vasta herencia que supone el rico folclor español desde una mirada del siglo XXI. Lo ha hecho la joven creadora Sara Cano, que después de su unipersonal Sintempo, ha montado su ambiciosa coreografía Vengo, en la que intenta una reinvención de lo popular sin temor a la expresión contemporánea. Y también Sara Calero, que se posiciona como innovadora de la danza española y el baile flamenco, en su deslumbrante Fandango Avenue, un solo que vuela hasta los años 40 y 50, encajando el flamenco en la edad de oro de los musicales y el imaginario de Broadway.

Aunque defensor a ultranza de la danza española, Daniel Doña es artista de su tiempo, posa su mirada de creador contemporáneo en todo lo que hace. Campo cerrado, su última pieza, pensada para la calle, no es excepción. Visualmente impactante, este trío de llamativos sombreros gigantes, aborda los conceptos de identidad y diversidad en el contexto de la posguerra española. Resistencia, persistencia, represión, rebelión y exilio son temas presentes en esta nueva creación.

También comprometido con la difusión de la riqueza de la danza española pero desde la libertad escénica de nuestro tiempo se declara el veterano creador Manuel Segovia, que lleva 25 años fiel a estos principios desde su compañía Ibérica de Danza, para la que acaba de montar Fígaro, Barbero de Sevilla, donde cruza los códigos de la Comedia del Arte con las formas expresivas de la danza española, en una puesta en escena imaginativa, divertida y sobre todo colorida.

 

Flamenco somos

Abogando por la defensa de la danza española en todas sus vertientes (escuela bolera, danza estilizada, clásico español y folclore), se funda en 2014 el joven colectivo dSyR (De sangre y Raza) como una alianza entre Carlos Fajardo y Juan Manuel Prieto, surgida tras ganar el Certamen de Danza española y Flamenco de Madrid con su espectáculo Raigambre. Fieles a sus principios, emprenden ahora un viaje que revisita distintos momentos del flamenco, desde los cafés cantantes y el inicio de los tablaos hasta la contemporaneidad, en su nueva propuesta Mosaico español.

Similares intenciones mueven a la también joven compañía Deloflamenco, la primera en su etilo surgida en Fuerteventura que, con dirección de Anna Villacampa, se ha propuesto ofrecer al turista de las islas una visión fidedigna del baile español desde propuestas rigurosas en la ejecución y creativas en la concepción como Maridajes o De cal y Arena. En cambio, desde su creación en 2002, Malucos Danza, la compañía que dirige Carlos Chamorro en Galapagar (Madrid), ha venido cultivando un flamenco fusionado con otros lenguajes escénicos del que ha salido un vocabulario personal y un particular modo escénico que se manifiesta plenamente en producciones recientes como Los dioses no lloran ni vierten lágrimas o la muy teatral Vecinos.

La figura de la bailaora-creadora sigue teniendo vigencia en los trabajos de artistas como la almeriense Anabel Veloso que, avalada por más de una década de recorrido escénico, ha estrenado en la Bienal de Sevilla su nueva creación Oro sobre azul, en la que mira hacia Portugal, tierra de su padre, inundando su flamenco personal con guiños al fado y la cultura lusa.

También en esta línea se inscribe María Juncal, artista de Las Palmas de Gran Canaria, que sigue la estela de su familia, los Borrull, todo un referente en el mundo flamenco. En su nueva incursión, Bailaoras, se rodea de seis intérpretes femeninas, guitarras, cante y percusión, para rendir homenaje a las mujeres que han mantenido la tradición. Y sobre la base del clasicismo flamenco trabaja también Rita Clara, que junto al guitarrista Jesús Rodríguez, fusiona dramaturgia y vanguardia, aproximándose a problemáticas de nuestro tiempo como ocurre en su novena producción La dama de blanco, que aborda en forma de alegoría el drama terrible de las drogas.

Es amplia y creciente la familia del flamenco en España, por lo que muchos artistas optan por asociarse para enfrentar la producción, distribución y dirección de sus espectáculos. Art & Danza Promotions es pionera en esta modalidad. Carmen Cantero, su directora, ha mantenido el firme propósito de apostar por la danza española y el flamenco de calidad gestionando a artistas como Antonio Molina “El Chorro”, La Venidera, La Lupi, Ballet Flamenco de Andalucía, Ballet Nacional de España y, desde luego, el Ballet Carmen Cantero.

 

 

Compañías relacionadas