la red de la Federación Estatal de Compañías y Empresas de Danza
Anuario 2018 by Flamenco Tradición
Cía Antonio Gades Foto: Javier del Real
Cía Anabel Veloso Foto: Daniel Fico
La tradición flamenca sigue viva.

        Fascinación por el flamenco ha habido siempre, tanto en España como fuera. Ha sido tal su impacto que pronto dio el salto hacia el flamenco escénico, aunque no ha renunciado tampoco a su naturaleza de danza popular y tradicional. Hay un nombre clave para entender este trasvase: Antonio Gades (1936-2004) artista visionario que, en los años setenta, potenció un modo escénico “específico y nuevo para el flamenco que alcanzó un descomunal éxito internacional”.

        La trilogía Bodas de sangre, Carmen y Fuego (El amor brujo, de Falla), más la espectacular Fuenteovejuna, versión flamenca del original teatral de Lope de Vega, y su Suite Flamenca, fueron suficientes para consolidar el nombre de su compañía. Tras su muerte, este invalorable legado ha quedado en manos de la Fundación que lleva su nombre y alberga la Compañía Antonio Gades que, bajo la dirección de su cercana colaboradora Stella Arauzo, mantiene vivo y activo este repertorio, que sigue siendo exitoso allí donde se presenta. Preservar este patrimonio es la función primordial de la Fundación, lo que no impide algunas iniciativas propias como el espectáculo didáctico La danza de la punta al tacón, el proyecto educativo Flamenco en el aula o su participación en la ópera Ainadamar, de Osvaldo Golijov, que relata la relación entre Lorca y la actriz catalana Margarita Xirgú, que contó con coreografía de Arauzo y participación de la compañía.

        Después de Gades ya nada fue igual en el flamenco escénico. Y son muchos los artistas que intentan mantener viva esta tradición, siempre desde una mirada actual. Por ejemplo, Cervantes ha sido el punto de partida de La gitanilla, en versión de Carmen Cortés, bailaora y coreógrafa catalana de ascendencia andaluza anclada desde hace años en Madrid, donde ha fundado su compañía que también ha tenido gran debilidad por García Lorca, como corroboran sus emocionados montajes Mujeres de Lorca y su versión flamenca del clásico lorquiano Yerma.

        El equilibrio entre la tradición y el momento que le ha tocado vivir es en cambio esencial para aproximarse a la propuesta de la Compañía de Anabel Veloso, que acumula ya ocho años de permanencia y ha estrenado piezas ambiciosas como  La generación del 80. Los nietos del 27, una reflexión sobre los ilustres poetas del 27 en Poema Sinfónico Nº 2 o más recientemente Secreto a voces. Su nueva creación, El árbol con alas, sin embargo, supone un giro no tanto en las formas del flamenco, que siguen intactas, sino en las intenciones pues se trata de un proyecto muy innovador de flamenco para bebés.

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