la red de la Federación Estatal de Compañías y Empresas de Danza
Anuario 2017 by Experimentales Búsquedas y alianzas
Cía Poliana Lima Foto: Borja Suarez Lazaro-Galdiano
Cía Rosa Cerdo Foto: Cía Rosa Cerdo
Un nutrido grupo de artistas españoles trabajan bajo la libertad sin restricciones que permite lo experimental

No son pocos los artistas españoles arriesgados que se mueven con seguridad en el territorio de arenas movedizas de la danza experimental. Fusiones, búsquedas, investigaciones y contaminaciones, realizadas muchas veces en alianza con otros creadores son las claves de acceso a sus discursos, siempre personales, alrededor de temas con frecuencia inimaginables para la danza.
Una de ellas es la cordobesa radicada en Sevilla María Cabeza de Vaca que, tras su solo optimista sobre el suicidio Una forma fácil de acabar con todo, se reafirma en su necesidad de colaborar con otras sensibilidades en un nuevo trabajo con la artista plástica Ro Sánchez. Juntas han montado ahora Paisaje perfecto, que después de su propuesta Alégrame el día, se despliega como una serie de postales a forma de instalaciones vivas para rincones insólitos. Y es que le gustan las colaboraciones a María Cabeza de Vaca. Con Álvaro Frutos montó El experimento ruso del sueño y con Emmanuelle Santos, el díptico Good News y Bad News.

También son frecuentes en nuestro ámbito las alianzas permanentes. En 2013 Greta García y Laura Morales se unieron en el proyecto sevillano Las hermanas Gestring, en el que asumen los roles de Aletra y Virtue, protagonistas de las delirantes piezas que han venido creando bajo esta fórmula, convocando incluso a otros creadores. Su reciente y desenfadada propuesta Good Girl se hizo con el primer premio ex aequo del prestigioso Certamen Coreográfico de Madrid.

En Mallorca, Catalina Carraso, bailarina y coreógrafa, y Gaspar Morey, científico y performer, también han unido sus talentos en Baal, la compañía que lideran y con la que han creado lo que ellos mismos han definido como “transdanza”, en tanto que su trabajo aparece lleno de líneas transversales y contaminaciones, como se verifica en sus piezas Realidad invisible, Travelling To Nowhere/Travelling o Crotch.

También el trabajo de la andaluza Natalia Jiménez para su Proyecto Conjugaciones ha contado con el apoyo incondicional de otro artista, Jorge Gallardo, en muchas de sus producciones como Manifiesto en la frontera, Práctica en la frontera o la muy híbrida Júbilo. Su propuesta La obra vacía fue seleccionada para el programa Creaciones en Proceso, del relevante festival Mes de Danza, de Sevilla.

Sintonía es la que también existe entre la coreógrafa Silvia Balbín y Alberto Almenara, responsables de las propuestas del joven colectivo sevillano Rosa Cerdo, que inició su andadura con ALF y Tangram, y ahora prosigue en la creación experimental Necesita mejorar, en la que el espectador es dotado de una cámara VHS de visión nocturna que le permitirá descubrir lo que a simple vista no se ve. En cambio, un equipo de artistas y técnicos son los que ha reunido en Sevilla Inmaculada Jiménez alrededor de su Proyecto Uno, para la creación de obras de investigación tecnológica que presuponen una profunda inmersión en las posibilidades artísticas de las nuevas tecnologías. También fue privilegiada en el programa de Creaciones en Proceso del festival sevillano, con su compleja y fascinante propuesta N.E.X.

Una alianza breve pero tremendamente fructífera es la que supuso la del creador gallego Javier Martín con el compositor ruso Oleg Karavaichuk, recientemente fallecido. El que hizo para su creación Symptoma fue uno de los últimos trabajos del músico, que falleció justo al momento del estreno de la pieza. Martín, que tiene en su catálogo más de 30 creaciones, ha estrenado ahora la exforma, un solo de improvisación en el que vuelve a ser acompañado por la música de Karavaichuk.

Destaca en Sevilla el trabajo desarrollado por el colectivo sevillano Mopa, de Juan Luis Matilla, quien ha iniciado, en años recientes, una investigación en el unipersonal con espectáculos que le colocan en el centro como una especie de showmanque relata, baila, declama y canta. Sad Dance Therapy, Boh! y la última, Da Mopa, se inscriben en esta línea, al tiempo que su nueva creación grupal ERROR versión beta, para cinco bailarinas, incursiona en el mundo de la improvisación.

La oscuridad es frecuente inspiración para la danza experimental y algunos artistas jóvenes españoles no escapan a su influjo. Al menos así lo parece frente a la corta pero coherente trayectoria de Poliana Lima, coreógrafa de Brasil anclada en la capital española, que se hizo con el primer premio en el Certamen Coreográfico de Madrid 2014 con su contundente trabajo Atávico, en el que abordaba con acierto el espeluznante tema de la violencia. Aunque dice que no es intencionado, un halo oscuro ha terminado bañando también sus propuestas Flesh, Las cosas se mueven pero no dicen nada, que hizo para el Laboratorio 180, y Hueco, la más reciente, un solo que estrenará en otoño de 2017 en los Teatros del Canal, de Madrid, que le han albergado.

Elocuente es ya el nombre del díptico que ha elaborado recientemente la coreógrafa malagueña Ximena Carnevale: Ella. Demasiado oscura, y la nueva Todo demasiado oscuro. En estas piezas la coreógrafa admite las referencias a creadores que se erigen como campeones de lo oscuro como Lynch, Murakami o Ferrara.

El mundo de la escultura, en cambio, domina la propuesta personal e íntima de la artista multidisciplinar Anna Jonsson. Nacida en Suecia y arraigada en Sevilla, esta creadora ha venido desarrollando desde los años ochenta un discurso escénico muy escultórico que se ha materializado en obras realizadas en solitario o al amparo de distintas organizaciones como Mi marido y yo o Del cerdo se aprovechan todos, con apoyo del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo.

 

 

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