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La coreógrafa María Rovira da forma a las obsesiones del bailarín ucraniano Vaslav Nijinsky, a quien la esquizofrenia obligó a abandonar su carrera artística.

La inspiración inicial de la coreografía  reside en una foto de Nijinsky que Rovira vio años atrás  en una exposición en el parisino Quai d’Orsay;  una instantánea “que me conmueve mucho” ha confesado, tanto que la coreógrafa catalana empezó a indagar sobre los misterios de la memoria y el significado metafórico del salto.

La foto recrea al bailarín cuya carrera artística duró tan solo diez años y que permaneció treinta recluido en un sanatorio, vestido con un traje y saltando. Fue tomada dos años antes de la muerte del bailarín de Kiev, cuando durante una visita que le hizo el también bailarín Serge Lifar y para refrescarle la memoria le pusieron una barra de ballet y tras una hora de hacer en ella movimientos Nijinsky se levantó y saltó.

La música original del espectáculo corre a cargo de Javier Gamazo y Marc Alvarez, quienes han recuperado expresamente las cuerdas y los vientos de la música clásica para mezclarlos con música más moderna y contemporánea.

Créditos y ficha técnica
Fecha creación: 22/07/2010 / En activo

EL SALTO DE Nijinsky

Coreografía: María Rovira:
Música: Javier Gamazo y Marc Alvarez (Creada para esta obra)

Coreografía: María Rovira
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PRENSA.
Danza
El salto de Nijinsky
La compañía Trànsit Dansa homenajeará al bailarín ruso mañana a partir de las 21 horas en el Teatro Echegaray
redacción 18.03.2010 | 16:43
El salto de Nijinsky
La compañía Trànsit Dansa, de María Rovira, homenajea en El salto de Nijinsky al gran bailarín ruso del mismo nombre partiendo de una instantánea captada por un fotógrafo. Desde esa imagen, Rovira explora los significados y misterios del salto, que puede ser juego, ritual, danza, competición atlética o simple impulso que nos lleva a elevarnos del suelo. Mañana viernes 19 de marzo a las 21.00 horas, sube a las tablas del Teatro Echegaray de Málaga un espectáculo que se estrenó en el Festival Grec de Barcelona 2007, ganó el Premio Butaca 2008 al Mejor Espectáculo de Danza de Cataluña y giró por España, Europa, África y América del Sur.

Con coreografía y dirección de María Rovira, los bailarines Damián Federico Cortés, Julio Andrés Escudero, María Garriga, Isabel Tapias, Reinaldo Ribeiro, Daniel Rosado, Isabel Tapias y Sol Vázquez evolucionan al son de las composiciones originales de Javier Gamazo y Marc Álvarez, que han escrito tanto piezas que suenan a clásicas como fragmentos de música electrónica.

Trànsit Dansa lo forman bailarines especializados en danza clásica, contact, realase, jazz modern, gimnasia deportiva o atletismo, entre otras disciplinas. La compañía catalana, que celebró en 2009 su veinticinco aniversario, es residente en el Teatre Monumental de Mataró, aunque su intención es servir de puente para la creación venida de otras partes de España. Muestras de ello son su vinculación especial con Andalucía gracias a su habitual presencia en el Festival Internacional de Música y Danza de Granada, y sobre todo la inminente apertura en Mataró del Centro de Creación para la Danza, un ´laboratorio´ cuya intención es recibir diferentes propuestas llegadas de otras comunidades autónomas, para así conectar el ballet catalán con el del resto del país.

El salto de Nijinsky es un espectáculo inspirado en el gran bailarín Vaslav Nijinsky, a quien la esquizofrenia le obligó a abandonar su carrera artística. El bailarín Serge Lifar le visita con la intención de reavivar su memoria, ejecuta algunos pasos de sus coreografías cuando, de repente, Nijinsky salta y es cazado en pleno vuelo por el objetivo de un fotógrafo. Este magnífico salto atrapado por la instantánea sirve de punto de partida a María Rovira para concebir un espectáculo que indaga en los misterios de la memoria y profundiza en el significado metafórico del salto, reencontrando en él los impulsos atávicos y primarios que se esconden en dicho movimiento. Saltamos de alegría, saltamos tras un acto inesperado, de miedo, de sobresalto, saltamos por sobrepasar un obstáculo, saltamos cuando queremos ver algo a lo que no llegamos, saltamos para coger un impulso que nos lleve a otro lugar. Es trasladarse, elevarse, es cambio. En suma, es una coreografía en la que el salto nos lleva a comprender los viajes, los saltos de la memoria.

Vaslav Nijinsky

Vaslav Nijinsky debutó en 1907 con el Ballet Imperial Ruso. Poco tiempo después se trasladó a París y bailó como miembro distinguido de los innovadores ballets rusos. Pronto llegó a primer bailarín. Fue el primero en representar los papeles principales en El espectro de la rosa, Petrushka , Schéhérezadey Las sílfides. Hizo la coreografía de La siesta de un fauno (1912) y La consagración de la primavera(1913). Vaslav Nijinsky abandonó su carrera en 1918, al ser atrapado por la esquizofrenia, de la que nunca se llegó a recuperar completamente. El bailarín Serge Lifar le visita y con la intención de reavivar su memoria ejecuta ejercicios en la barra mostrándole algunos pasos de sus coreografías. Animándose de repente y sin preparación alguna, de espaldas a la barra, Nijinsky salta y es cazado en el vuelo por el objetivo del fotógrafo. Este magnífico salto, con su traje y su cara con expresión ausente, llevó directamente a Trànsit Dansa a preguntarse qué espacio, qué lugar de su memoria se despertó e hizo que saltara así. Para dar un salto, muchas partes de nuestro cuerpo se relacionan y coordinan, todo empieza con un impulso, o con una serie de impulsos.