la red de la Federación Estatal de Compañías y Empresas de Danza
Anuario 2019 by Danza Española Patrimonio. Danza Española
Daniel Doña Foto cortesía de la Compañía Daniel Doña
Sara Calero Foto cortesía Compañía Sara Calero
Cristián Martín Foto cortesía de Compañía Cristian Martín
No son pocos los artistas de la danza española que insuflan aires de innovación y renovación a las danzas populares y tradicionales nacionales.

Dos errores frecuentes. Primero: pensar que danza española y flamenco son lo mismo. Segundo: saber que no son iguales pero pensar que la danza española es simplemente folclor y no ha avanzado ni se ha desarrollado como el flamenco. La confusión deriva de la complejidad, diversidad y riqueza de las danzas nacionales que, en mayor o menor medida pero casi sin excepción, han ido abriéndose camino y vibrando con nuestro tiempo, gracias a creadores que siendo fieles a sus principios se sienten comprometidos con el ambiente de fusiones, contaminaciones y experimentaciones que viene viviendo toda la danza en nuestros días. Un repaso a varias propuestas innovadoras en este sentido podría dar fe del auge e impulso que la danza española ha venido tomando últimamente.

Insoslayable aparece Ibérica de Danza, compañía con más de 25 años de permanencia en los escenarios, que ha permitido a su director, Manuel Segovia, desarrollar su obra desde una perspectiva actual, personal y autoral pero respetando siempre rigurosamente los modos originales de las danzas españolas. Investigación, innovación y difusión constituyen los pilares de esta compañía madrileña que ha estrenado recientemente Fígaro, barbero de Sevilla, un ballet en cuatro actos que combina indistintamente códigos de la Comedia del Arte y la danza española. Al tiempo, sigue vigente su creación Romero de Torres, que hace danza el onírico mundo del pintor cordobés.

En otro registro y desde una óptica distinta Daniel Doña, declarado defensor de la danza española, ha construido desde ella como punto de partida un universo propio, íntimo y personal, que queda expresado en creaciones de gran impacto emocional y gesto vanguardista con base en nuestras danzas como Hábitat, Nada personal, Cuerpo a cuerpo o su nueva creación Psique, un trío masculino que es el producto de una investigación y reinvención de fiestas rituales, paganas o no, festejos populares y distintas celebraciones que desde tiempos inmemoriales tienen lugar en rincones de España.

Cercano colaborador de Daniel Doña ha sido Cristián Martín, intérprete de numerosos registros, que tras años de baile en incontables compañías y amplia participación en los proyectos de su compañero, ha comenzado con éxito a incursionar en la creación, teniendo como faro conductor los principios y modos de la danza española, que ha colocado al servicio de S E R, un solo intimista y emocional que fue el espectáculo de clausura del prestigioso Festival Madrid en Danza 2018 y que supuso su primera incursión en la coreografía, para la que ha contado, eso sí, con el apoyo incondicional de Doña desde la dirección artística.

Sara Calero, joven artista prometedora de la nueva danza española, en cambio, se ha centrado principalmente en el fandango y desde esta parcela ha construido su seductor espectáculo Fandango Street, una propuesta cambiante y maleable, que baila en sala o en calle, que crece o decrece según la ocasión, y que intenta mostrar la diversidad, flexibilidad y posibilidades que ofrece al acto creativo un palo flamenco como el fandango, que ha sido declarado Bien de Interés Cultural, en 2010. Pero no solo fandango aborda Calero, que despliega sus capacidades para la danza española en propuestas anteriores de interés como Petisa loca o El mirar de la Maja.

El nombre de la compañía Aire Nuevo, que dirige Beatriz Morcillo, parece en sí mismo una declaración de intenciones. Respeto –a la danza española, a sus principios, a las tradiciones- es la palabra que usa para definir su línea de acción y al tiempo, insufla nueva vida y gestos contemporáneos a esta tradición a la que se debe. Desde esta filosofía ha montado su peculiar aproximación a Cervantes, en Don Quijote de La Mancha, y también su nueva propuesta, Latidos, una obra que reflexiona sobre la huella que dejan en nosotros las personas que en la vida nos cruzamos.

Desde la convicción de que la danza española ofrece innumerables posibilidades escénicas, la creadora Esther Tablas ha venido orientando su compañía Rajatabla Danza hacia caminos insospechados. Su reciente creación Nora rescata para estos días del #metoo y las luchas reivindicativas de la mujer, la célebre obra teatral de Ibsen, Casa de muñecas, todo un alegato de defensa feminista, un solo en el que la creadora intenta explorar las diversas facetas de esta mujer que pasó de muñeca de su padre a juguete de su marido. En sus investigaciones, Tablas no solamente adapta clásicos sino que se plantea desde la danza española problemáticas muy de nuestro tiempo, como ocurre con su obra anterior, #am@r, en la que combina sobre escena danza española y vídeodanza para construir una historia de amor en los tiempos de internet.

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