la red de la Federación Estatal de Compañías y Empresas de Danza
Anuario 2020 by Contemporáneo Tendencias. Contemporáneo.
Rosa cerdo
Marcat Dance
Ofrecemos una aproximación a la enorme diversidad de la danza contemporánea que se produce en España.

La danza contemporánea, con su flexibilidad y capacidad para otorgar plena libertad creativa, es de los territorios más fértiles de la danza que hoy se produce en España. Asuntos de hoy como las nuevas tecnologías, que en principio no son inherentes a la danza, ahora tienen cabida. Pioneros como Nijinsky o Loïe Fuller quedarían fascinados (o caerían infartados) ante una propuesta innovadora como The Hidden Resonance of the Moving Bodies II, la más reciente creación de Instituto Stocos, compañía liderada por la veterana bailarina Muriel Romero y el compositor experimental Pablo Palacio, quienes han investigado cómo la música puede ser generada desde los cuerpos, estableciendo una relación de acción-reacción entre los bailarines y el grupo invitado Neopercusión. Todo en un ambiente muy tecno-sofisticado que da forma a la estética de la agrupación madrileña, que ya había abordado producciones en las que cruzaban gesto, sonido e imaginario visual.

Para el creador israelí anclado en Madrid Sharon Fridman la preocupación es otra. En su nueva pieza Doses of Paradise, un dueto visualmente deslumbrante, lo que investiga es cómo las nuevas tecnologías pueden crear paisajes emocionales. Todos sus trabajos (y éste también) han apuntado al vértigo, con sus bailarines empujados en espiral hacia límites físicos y emocionales siempre bajo una cuidada puesta en escena, en la que elementos como la iluminación o la música son determinantes en la creación de esas atmósferas inquietantes (¿Hasta dónde?, Free Fall, Always son buenos ejemplos). La exploración del amor, las relaciones y sus consecuencias siguen estando pero la búsqueda de espacios estéticos emocionales se hace a través de sofisticados dispositivos tecnológicos.

Las relaciones son también preocupación del colectivo La casquería que, dirigido por Raquel López y Anna Paris, se mueve entre Sevilla y Barcelona. En El último verano, tercera propuesta de la compañía, planea la nostalgia. La acción se ubica en un momento y lugar concretos, verano en la España de 1978, cuando tres jóvenes se encuentran pero desconocen el destino que les aguarda.

 

Aires exóticos

Lo que nos une y lo que nos distingue en este mundo ancho es preocupación notable de muchos creadores de nuestros días. ¿Dónde se cruza lo español y lo japonés? ¿Es igual el desierto de Lanzarote que el de Fuerteventura? ¿Qué herencia nos dejó Al Andalús?…

La fascinación de la creadora Lucía Vazquez por Japón se ha inoculado en su propuesta coreográfica. Aunque ha colaborado con numerosas compañías y artistas andaluces, la bailarina y coreógrafa ha iniciado su propia búsqueda hurgando en sus orígenes pero viviendo en Japón. Su nueva creación, Hasekura Project, hecha en colaboración con Satoshi Kudo, tiene música de allá y de aquí, sensibilidad de aquí y de allá. Su punto de partida está en el histórico legado que dejó en Coria del Río el diplomático Hasekura Tsunenaga que vivió allí en 1615.

Ubicado en otro estadio de la creación, con salpicaduras de danza, circo, flamenco y música en directo, Carlos López Aragón ha venido orquestando su particular fusión cultural con su compañía gaditana Zen del Sur, con la que ha montado Órbita, una propuesta visualmente llamativa en la que investiga, junto a Noemí Pareja, el fenómeno de la órbita con estética de aires orientales.

Desde Canarias, Acerina Toledo y Juan Cabrera unen sus desiertos, en complicidad con Roberto Torres. Divino desierto es un dueto evocador de naturaleza salvaje, que tiene como punto de arranque las coincidencias y diferencias que Toledo y Cabrera encuentran entre la percepción del paisaje de Lanzarote, donde nació ella, y Fuerteventura, donde creció él.

Cuando Mario Bermúdez creó su primera coreografía bailaba para Batsheva Dance Company, en Tel Aviv. Así es como Alanda estuvo movida por la nostalgia de un andaluz en Israel pero también por la sorpresiva coincidencia entre aquella cultura y la suya, por los vestigios que aún quedan en toda Andalucía del esplendor cultural que entonces supuso Al Andalús. Este hallazgo se ha convertido en línea estética de su joven compañía Marcat Dance, en obras como Anhelo o Garip, creaciones sin tiempo y de gran belleza formal que se mueven al ritmo de melodías exóticas y canciones sefarditas.

Y es que el movimiento, en sí mismo, llega a ser la esencia de muchas propuestas españolas de actualidad. Hacia ese norte apunta el trabajo de la joven agrupación Metamorphosis, liderada por la veterana bailarina vasca Iratxe Ansa y el creador italiano Igor Bacovich, quienes comenzaron una colaboración en 2013 que ha desembocado en la fundación, en 2019, de su propio colectivo, preocupado por la ejecución de un lenguaje coreográfico muy físico y personal que, sin embargo, se declara heredero de los grandes maestros de la danza del siglo XX. Después de Dogs Talk o Al desnudo, su nueva creación Elkarrizketa Ilunak (Conversaciones a oscuras, en vasco) se inscribe en la misma línea de investigación y trabajo, ésta vez con las aportaciones de Nicolas Fischtel en la iluminación, y Miguel Marín en la música.

 

La experiencia humana

Roberto Torres, director de la Compañía Nómada, gestor del Teatro Victoria de Tenerife y, sobre todo, impulsor de la nueva danza canaria, se confiesa incapaz de desvincular su propuesta como coreógrafo de la experiencia humana. Así queda evidenciado en sus solos y en trabajos íntimos como Una vez más, dueto creado a cuatro manos con la pionera de la danza madrileña Carmen Werner. Es verdad que en apariencia son animales los protagonistas de su reciente creación Dulces bestias, pero confiesa que de lo que quiere hablar en realidad es de emociones y sentimientos.

La singularidad de Dulces bestias reside en que sus tres protagonistas, Paula Quintana, Paloma Hurtado y Daniel Morales, son a su vez cabezas creadoras visibles del movimiento canario de nueva danza. Y coinciden todos en ese interés por explorar el territorio de las emociones. Lo hace Paloma Hurtado en su solo de calle Ephimera, una propuesta nada complaciente que nos obliga a dirigir la mirada hacia donde cotidianamente evitamos mirar. La situación terrible de los que viven en la calle conmovió a la creadora que, en complicidad con la artista plástica Angharad Herrera, montó esta obra tan dura como necesaria.

Por su parte, Daniel Morales ha venido destacando con una serie de solos muy emocionales que le han conducido de manera natural a una pieza mayor, La muerte de Venus, estrenada en el marco del FAM Tenerife, en 2019. En la obra, inspirada en la elocuencia de una escultura renacentista, cuatro bailarines intentan transitar por distintas maneras de entender el amor.

La exploración de la naturaleza humana parece centrar también el interés de la creadora tinerfeña Carmen Macías, que fundó, en 2018, la compañía La reversa junto a Laura Marrero, con quien trabaja en el proyecto social de danza del Auditorio de Tenerife. En solitario ha estrenado Tun/La, que se estrenó en el Festival Canarios, dentro y fuera, 2019. Es un unipersonal en el que aborda el tema de la toma de decisiones, cómo la huida se puede transformar en una retirada consciente.

Todos somos hijos de alguien. Venimos de otro ser humano pero a partir del nacimiento comenzamos a labrar una ruta propia. El creador de Tenerife radicado en Madrid Daniel Abreu regresa con El hijo, nueva creación en la que, como él mismo asegura, habla de padres sin que estén presentes e intenta plasmar el retrato de un hombre en la naturaleza. Es la historia de un descendiente visto a través de la danza pero sin desdeño de lo mágico. La nueva pieza llega cuando todavía resuena el éxito de La desnudez, obra que se hizo con cinco Premios Max y le procuró a su bailarina Dácil González el Premio Nacional de Danza.

Hermanos, amigos, a lo mejor pareja. No sabemos con exactitud el vínculo que une a estos dos seres encerrados en esta casa que reclama el protagonismo en Vigor Mortis. No sabemos si están allí o si es que ya estuvieron. Lo cierto es que se tienen el uno al otro en este trance. Asun Noales, directora en Alicante de su Compañía OtraDanza articula un discurso de danza que, inequívocamente, quiere hablar de comunicación humana. Convocó a Rulo Pardo como dramaturgista y se hizo acompañar en escena por el veterano bailarín Carlos Fernández.

A Fernando Hurtado, veterano creador que mantiene su propia compañía en Nerja, también le han preocupado siempre los sentimientos y emociones. Los ha expresado en numerosas propuestas que abordan temas tan diversos como el horror del bombardeo de Guernica (37Guernica17), piezas para público familiar como su Caperucita Today o aproximaciones humanas a personajes como Chaplin. La compañía prepara ahora el estreno de LO(w) COS(t), una coreografía importante, en tanto que supone la celebración de los 20 años de actividad de su agrupación.

En principio parecen dos amigas de picnic, con su mantel y comida disfrutando del sol y la brisa pero cuando empiezan a cuestionarse si el sol es de verdad sol, y la brisa, brisa, todo se tuerce. Tal es el planteamiento de Picnic on the moon, delirante creación de calle y carta de presentación de Júlia Godino y Alexa Moya, bailarinas y coreógrafas de Barcelona que han hecho tándem creativo, tras sus experiencias juntas en Bélgica.

 

Asumiendo riesgos

Existe también un ámbito que, sin sobrepasar los linderos de la danza contemporánea, coquetea firmemente con cierta experimentación. Tal es el caso de las propuestas de Proyecto Conjugaciones, liderado por la creadora andaluza Natalia Jiménez Gallardo. Aula, su propuesta más reciente, ha sido creada en alianza con José Luis de Blas, y se ha planteado como un site-specific, en el que el espacio mismo se convierte en parte de la propuesta. Como su título indica, fue hecho para representarse en el aula de una universidad que, en el caso del estreno, fue uno de los salones de la Universidad de Sevilla. La elección de este espacio trae consigo varias sugerencias. Una de ellas tiene que ver con la transmisión de movimientos en danza ubicando la acción en una casa dedicada a la transmisión de conocimientos y otra, sin duda, alude a una problemática concreta de España como lo es la ausencia de estudios superiores de danza en nuestras universidades.

También andaluza es la Compañía Rosa Cerdo, curioso colectivo conducido por la coreógrafa y bailarina Silvia Balbín y el músico Alberto Almenara, que se hacen planteamientos tremendamente originales no exentos de humor y sorpresa. Tras Tangram y Alf, han puesto en pie su tercera y más ambiciosa creación, Hovering, que indaga en la magia y el acto de prestidigitador, concentrándose en la veracidad de la levitación.

 

 

 

 

 

 

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